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EMOCIONES QUE ENFERMAN

Actualizado: 7 jul 2022

El miedo, la tristeza, la ira y el asco son estados emocionales que, cuando son intensos y habituales, afectan negativamente la calidad de vida de las personas. En consecuencia, las emociones negativas constituyen uno de los principales factores de riesgo en la manifestación de enfermedades físicas y mentales.


El miedo-ansiedad, la ira, la tristeza-depresión y el asco son reacciones emocionales básicas que se caracterizan por una experiencia desagradable o negativa y una alta activación fisiológica. En ocasiones encontramos que pueden transformarse en patologías y en ciertas situaciones, cuando hay un desajuste del contexto en el que la persona se desarrolla y se mantiene un tiempo prolongado, puede sobrevenir un trastorno de la salud. Este trastorno puede ser tanto mental/emocional como la ansiedad, depresión mayor, ira patológica o físico como trastornos cardiovasculares, reumatológicos o inmunológicos.


Una de las funciones más importantes de las emociones es la de preparar al organismo para ejecutar eficazmente la conducta exigida de adaptación, movilizando la energía necesaria para ello. La correspondencia entre algunas emociones y su función, como el miedo-protección, la confianza-afiliación y el asco-rechazo, están relacionadas con esta función adaptativa. Se encuentra la evidencia de que bajo ciertas circunstancias como la recurrencia e intensidad, activan el sustrato fisiológico de cada emoción con consecuencias sobre la salud de las personas y en general juegan un papel importante en su bienestar/ malestar psicológico.


Patrones emocionales que alteran nuestra estructura

Dolor en el cuello: Inflexibilidad, testarudez, no querer ver otros puntos de vista.

Hombros: La carga de la vida por nuestra actitud.

Columna superior: Falta de apoyo emocional, no sentirse amado.

Columna media: Culpa, anclado en el pasado.

Columna baja: Miedo al dinero, falta de soporte material.

Codo: Cambio de dirección, aceptación de nuevas experiencias.

Muñecas: Movimiento, simplicidad y tranquilidad.

Cadera: Miedo de ir más allá en las decisiones importantes.

Rodillas: Terquedad en el orgullo y en el ego, incapacidad de doblegarse, miedo, inflexibilidad, agotamiento.

Tobillos: Los tobillos representan la habilidad para recibir placer. Inflexibilidad y sentimiento de culpa.

Juanetes: Falta de alegría al vivir las experiencias de la vida.



Nuestro cuerpo es el reflejo de nuestras emociones. La artritis refleja resentimiento, crítica y no sentirse amado. Las fracturas reflejan rebeldía contra la autoridad. La bursitis, ira reprimida y la inflamación, miedo y enfado. El dolor de las articulaciones, miedo a los cambios en la vida y su aceptación. El dolor de ciática, miedo por el dinero y el futuro. La hernia discal, indecisión, sensación de que la vida no nos apoya. Los esguinces, resistencia al cambio y la debilidad, necesidad de descanso mental.


Para lograr el bienestar emocional necesitamos encontrar un balance en todos los aspectos de nuestra vida: física, mental, emocional y espiritual. Es la habilidad de poder disfrutar la vida y a la vez de afrontar los problemas diarios que nos van surgiendo, ya sea tomando decisiones, lidiando y adaptándose a situaciones difíciles o dialogando acerca de nuestras necesidades y deseos.


La vida y las circunstancias cambian continuamente, por tanto, nuestro carácter, pensamientos y sentimientos también fluctúan. A veces es normal sentir malestar: triste, preocupado, temeroso o inquieto. Pero estos tipos de sentimientos se convierten en problema cuando empiezan a obstaculizar la vida diaria por un prolongado de tiempo.


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